** Entre el público el Inces contó con el grupo de promotores que se encuentran en proceso de formación
La formación técnica profesional no es un apéndice de la academia ni un conjunto de oficios menores. Es, en palabras del presidente del Inces, Wuikelman Ángel, el eje que define la capacidad de una nación para producir, transformar y existir con independencia. Así lo planteó durante su ponencia en la formación de la Agenda Concreta de Acción (ACA) y el Sistema Productivo, un encuentro organizado por la Vicepresidencia Sectorial de Planificación que reunió a responsables y especialistas del área comunal.
El núcleo de la intervención de Ángel fue una constatación incómoda: “La República Bolivariana de Venezuela no tiene un sistema de formación técnica profesional”, y contrastó esa ausencia con la existencia de un sistema de educación universitaria y otro de educación básica. Para el presidente del Inces, esta omisión no es casual: es el resultado de un modelo rentista que durante décadas privilegió el saber y el conocer sobre el hacer, y que formó a miles de profesionales académicos mientras descuidaba la oferta en hidrocarburos, industria y producción en general.
““La República Bolivariana de Venezuela no tiene un sistema de formación técnica profesional””
Frente a ese diagnóstico, Ángel presentó la gestión del Inces como un proceso de construcción de ese sistema ausente. En lo que va de 2026, la institución ha atendido a 626.000 personas en todo el país, de las cuales 164.767 son comuneros y comuneras formados directamente en el territorio: “Si el ministro (Luis Villegas) nos indica que tenemos que abordar 500 comunas, nosotros ya tenemos 1.682 en términos de formación”, subrayó.
FORMACIÓN TÉCNICA Y APRENDER HACIENDO
La formación técnica, insistió, debe ser respetada y debe elevarse el nivel no solo de lo que la gente aprende, sino de cómo la sociedad valora ese aprendizaje. En un pasaje que condensó su postura, recordó que serán los herreros y los carpinteros quienes realmente construyan una patria, no los abogados ni los ingenieros, sin que ello implique desconocer el valor de la universidad, institución de la que él mismo proviene y cuyo rol también resulta importante para el país.
Durante el encuentro, los ponentes coincidieron en un principio que atraviesa la política pública: todo proyecto que emerja en las comunas debe ser factible, sustentable y adaptado a las condiciones reales del territorio. La formación técnica que impulsa el Inces busca precisamente dotar a las comunas de las capacidades para que esos proyectos no queden en el papel.
Ángel recuperó la figura de Simón Rodríguez para insistir en que el hacer no puede ser un discurso decorativo:
““Simón Rodríguez no puede estar nada más en nuestros discursos, hay que traerlo a nuestras acciones”.”
En un contexto de confrontación global y de agresiones contra el país, el presidente del Inces planteó que la respuesta no está en las armas, sino en la “artillería del pensamiento” y en la profundización organizativa del poder comunal.
La nota que deja el encuentro no es solo institucional. Es una hoja de ruta: si Venezuela aspira a un sistema productivo soberano, la formación técnica profesional debe dejar de ser un tema periférico o alternativao y convertirse en política de Estado.