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Alejarse de las zonas inundadas, aún cuando las zonas cercanas parezcan seguras, el terreno puede ceder o desprenderse fácilmente.
Nunca se debe caminar, nadar o lanzarse en clavados en los ríos crecidos porque puede arrastrarnos la corriente. Incluso aguas de poca profundidad, pero con corriente veloz, tienen más fuerza de lo que la mayoría de la gente se imagina. Lo más peligroso que podemos hacer es tratar de caminar, nadar o manejar a través de aguas rápidas.
Tener cuidado con los animales peligrosos, que huyen de la inundación, pues buscan refugio en las zonas secas.
Sintonizar las emisoras locales de radio y televisión para recibir información y consejo.
Localizar a los miembros de la unidad familiar. Poner en marcha el Plan Básico de Emergencia Familiar.
Trasladar los muebles y objetos de valor a las plantas más altas de la vivienda.
Evitar que sustancias tóxicas y/o inflamables de la vivienda entren en contacto con el agua, trasladándolas a pisos superiores y colocándolas en recipientes impermeables. Retirar objetos del interior o exterior que puedan ser arrastrados por el agua.
Prohibir el acceso a las partes inundables de la vivienda, como sótanos.
En viviendas comunitarias, prohibir el acceso al garaje subterráneo y sótanos.
No utilizar el ascensor, el fluido eléctrico puede fallar en cualquier momento.
Desconectar los electrodomésticos y si es necesario todo el fluido eléctrico.
Usar el teléfono sólo lo necesario.
Tener siempre en mente la posibilidad de vernos obligados a abandonar la vivienda. Prepararse para ello. Mantener cargadas las baterías de los teléfonos celulares. Asegurarse de que nuestro vehículo tiene el tanque de gasolina lleno y cuenta con el equipo de Emergencia.
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Una vez pasada la emergencia, al regresar a la vivienda se deberá realizar una inspección de la estructura para verificar que no existe peligro de derrumbamiento. No se debe entrar en su interior con cigarrillos encendidos o cualquier dispositivo que produzca llama o chispas, pues podría haber sustancias inflamables dispersas o tuberías de gas rotas. Se deberá actuar con precaución al restablecerse el suministro de fluido eléctrico, ante el riesgo de cortocircuitos.
Prestar atención a las instrucciones oficiales que se trasmitan por los medios de comunicación, y obedecer las normas de sanidad dictadas por las autoridades. Después de una inundación las condiciones sanitarias suelen ser muy deficientes y existe el riesgo de contaminaciones. En especial retirar lo antes posible los animales muertos, alimentos en mal estado, productos químicos, etc.
Beber sólo agua embotellada o en su defecto hervida. No comer ningún alimento que haya estado en contacto con el agua, ni utilizar ningún medicamento que se haya mojado.
Higienizar la vivienda, colaborando con los servicios municipales.
Colaborar en la medida de lo posible en las tareas de rescate y salvamento con las adecuadas medidas de protección y seguridad personal.