Si se puede controlar con recursos propios: extingalo!!

Si no puede, abandone el área evitando las corrientes de aire Movilizarse lo mas cerca posible del piso o suelo

Cubrir la nariz y la boca con un pañuelo húmedo

No abrir puertas o ventanas

Suspender el servicio de gas Buscar apoyo con entes externos

Usar ceniceros grandes. Asegurarse que el contenido del cenicero este apagado y frío antes de botarlo, y tampoco echarlo en cajas o envases desechables.

Nunca fumar en la cama.

Nunca fumar en la cama.

Guardar fósforos y yesqueros fuera del alcance de los niños.

 

No sobrecargar los circuitos eléctricos y los enchufes con demasiados aparatos.

Tener cuidado especialmente con los de alto consumo, como calentadores, lavadoras y planchas. Cualquier contacto flojo o mal contacto en una instalación eléctrica provoca calor.

Nunca pasar los cables de electricidad debajo de las alfombras, a través de la puertas o cruzando lugares de paso.

Reemplazar los cables eléctricos desgastados o deteriorados inmediatamente.

Evitar improvisación de empalmes o usar cinta adhesiva para ello.

Cubrir con tapas plásticas los tomacorrientes que no se encuentren en uso.

Cubrir con tapas plásticas los tomacorrientes que no se encuentren en uso.

Si notamos un olor a tostado o un olor extraño, se debe revisar y localizar el origen, ya que puede tratarse de un sobrecalentamiento de la instalación eléctrica que originará un peligro, cortocircuito, o un incendio.

Guardar los líquidos inflamables fuera de la casa, en un lugar fresco y ventilado al que los niños no tengan acceso. Tener sólo los materiales inflamables que sean absolutamente necesarios y en la cantidad impresindible.

Almacenarlos en recipientes irrompibles con la indicación de su contenido.

Evitar almacenar combustibles innecesarios en la casa, como periódicos, ropa vieja, pinturas, etc, y nunca guardarlos cerca de fuentes de calor.

Utilizar los liquidos inflamables y sprays sólo en lugares ventilados sin focos de calor próximo.

Evitar dejar a un niño pequeño sólo o sin vigilancia. Si debemos atender la puerta o una llamada telefónica, debemos tener al niño siempre a la vista, o bajo la custodia de una persona adulta y responsable.