
Una emergencia es una situación imprevista que puede afectar a una persona o un grupo de personas y causar un daño. Una emergencia puede ocurrir en la vida diaria, o bien en el transcurso de un desastre o catástrofe. La clave para minimizar el daño que puede causar una emergencia es estar preparado para enfrentarla, saber cómo actuar y conservar ante todo, la calma. Si bien las sociedades modernas se han organizado para enfrentar las emergencias a través de cuerpos especializados como Bomberos, Protección Civil, Grupos de Rescate, etc. tanto a través de la prevención como de la acción, muchas veces podemos ser nosotros mismos quienes nos veamos obligados a hacer frente a la situación, mientras llega la ayuda; de la forma que actuemos en esos primeros momentos puede depender, incluso, la vida o la muerte.

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Un desastre es un acontecimiento repentino que interrumpe el normal desenvolvimiento de la población, física o emocionalmente. Un desastre puede ocurrirle a un grupo pequeño a una comunidad, a una nación o al mundo entero. Una definición más específica es: "Un desastre es un acontecimiento repentino, localizado en tiempo y espacio, en el cual una sociedad o comunidad, sobrelleva severos peligros e incurre en tal pérdida de sus miembros que el cumplimiento de las funciones esenciales de la sociedad es sostenido a duras penas" (Charles E. Friz).
Los desastres difieren en muchos aspectos tales como en el grado de su posibilidad de ser pronosticado o no, en su probabilidad y en su modo de control, en la naturaleza de su origen, en su rapidez de sucesión (instantáneos y progresivos) en su objetivo (enfocados, difundidos) y en sus acciones destructivas sobre personas y objetos materiales.
En general los desastres se pueden agrupar en Naturales y Artificiales:
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Sin embargo, muchas emergencias, sin catalogarse dentro de los desastres, pueden afectar de manera terrible nuestras vidas y también debemos estar preparados para enfrentarlas:
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No perder la serenidad, evitar el pánico.
Actuar con rapidez y aplicar la medida correctiva según sea el caso.
Solicitar ayuda a otras personas.
Si las condiciones lo permiten, alejar a las personas afectadas de la causa del daño o emergencia.
Recuerda que un herido de gravedad debe ser movilizado sólo por personal capacitado para ello.
Administrar los primeros auxilios de ser necesario.
Si se dispone de los equipos adecuados, junto a las otras personas presentes durante la emergencia, intentar enfrentar la situación y poner a salvo a las personas que lo necesiten.
Al mismo tiempo que se actúa, se debe dar aviso al organismo que tenga la función de atender la situación, con la mayor urgencia, por cualquier medio posible, llamando o enviando a alguien en solicitud de ayuda.
Se debe especificar el lugar donde está ocurriendo la emergencia, dar la descripción de lo que ocurre, el número de las personas afectadas, la gravedad de la situación, etc.
Mientras llega la ayuda especializada, no debes poner tu vida o la de los demás en peligro, haciendo más de lo que puedes o sabes.